El último paso por La Plata dejó un sabor agridulce para Juan Pablo Marchesse, que fue la referencia de la clasificación y dominaba la primera final de la TC 1100 hasta que a poco del final una mancha de aceite lo dejó con las manos vacías y con sed de revancha en este trazado platense.
El Burgos Racing trabajó en una revisión completa de elementos, ya sea en el chasis como en el motor, reemplazando lo necesario y llevando adelante algunas mejoras de cara a lo que será esta nueva fecha que marcará el inicio de la segunda mitad del campeonato.
"El equipo ya tiene todo en condiciones para salir a pista, con mucho trabajo en el auto y algunas mejoras para volver a tener ese rendimiento que tuvimos en la última fecha que corrimos en La Plata y que no pudimos redondear. Desde lo técnico el equipo hace lo suyo y desde lo personal yo trabajo en lo físico para estar de la mejor forma y que todo salga de acuerdo a lo esperado. Gracias al equipo por todo su trabajo, a mí familia por el apoyo, a mis abuelos por estar siempre apoyando y a todos los que son parte y nos acompañan en cada carrera" manifestó Marchesse, que tiene una cuenta pendiente con el Mouras para saldar en esta fecha.